martes, 5 de junio de 2007

dISFRACES


Se disfrazó de Dios en nombre de la humanidad y apuntó al acusado con su dedo todopoderoso. “Culpable” bramó sin dudar y bajó el martillo con firmeza. “Pena capital es la sentencia, ejemplo y escarmiento su muerte”


Se disfrazó de Parca en nombre de la ley y la justicia, acomodó la manga de su túnica negra, tomó la guadaña del castigo entre sus manos y la elevó por sobre su cabeza.


Arrodillado a sus pies, sin disfraz alguno, el hombre; desnudo y abandonado desde el génesis, echado a la suerte de sus emociones.


Elipse de fuego en el cielo.


De un solo golpe el verdugo arrancó años, suspiros, latidos, “ojo por ojo, sangre por sangre”, sonrisas, lágrimas, errores, abrazos, soledades. De un solo golpe la víctima se convirtió en victimario, por enésima vez le dio la espalda a los mandamientos divinos que tanto inculca, “no matarás…” y mató.


Y se quitó el disfraz de Dios pues ya había juzgado.

Y el de Parca pues ya había matado.

Fue cuando se vio reflejado en la sangre del ejecutado, del asesino, de la bestia… y el hombre lloró.

1 comentario:

  1. Aquí eres verdaderamente oscuro y aquí deslumbras, duro del principio hasta casi el fin..., melancólico.

    ResponderEliminar